domingo, 7 de marzo de 2010

Tercera sesión: 4 de marzo

En esta sesión tercera, dedicada a la expresión oral, comenzamos por plantearnos unos principios básicos para su didáctica (otra vez, Cassany como guía, con algunas otras aportaciones). Posteriormente abordamos las microhabilidades que participan en los procesos de hablar y conversar, intentamos hacer una clasificación de los textos orales entre las muchas posibles y repasamos las tipologías textuales que intervienen en la expresión oral. Después estaba previsto hacer un repaso a los distintos tipos de actividades, y practicar al menos una de cada tipo. Pero¡nos quedamos en las primeras!




¡Claro! Una de las características que tiene el trabajo de la expresión oral en el aula es que necesita tiempo, tiempo para conseguir que en el aula se cree un ambiente favorable para la comunicación, tiempo para crear la situación comunicativa, tiempo para que se piense lo que se va a decir, tiempo para decirlo, tiempo para reflexionar sobre lo dicho... Creo que me extendí demasiado en la parte teórica y quedó poco tiempo para las actividades... Pero todo tiene solución, la próxima sesión la dedicaremos a hacer todas las prácticas que quedaron pendientes. "Dígame y olvido, muéstreme y recuerdo, involúcreme y comprendo" decía un viejo probervio (supongo que chino, como casi todos los viejos proverbios). Por eso, no basta con que veamos un listado de posibles actividades; si no experimentamos algunas, al menos las que puedan resultar más novedosas o menos habituales en nuestra práctica, no entenderemos los procesos a los que nuestro alumnado tendrá que enfrentarse cuando le planteemos actividades similares. Proponía Anabel al final de la sesión que yo colgara previamente la teoría en el blog y fuésemos directamente a la práctica... Podría ser una solución, pero, ¿quién nos garantiza que se produce el andamiaje del que nos hablaban Vigotsky y Bruner? Porque todas las actividades, si no se entienden en el contexto más amplio de una secuencia didáctica, corren el riesgo de quedarse en anécdotas más que en propuestas que contribuyan al desarrollo de las competencias básicas. Y todas y todos sabemos que en esta profesión estamos siempre sobrepasados de tareas, y es posible que quien tuviese que colocar el material (que habitualmente sería yo), no lo tuviese preparado hasta unas horas antes del comienzo de la sesión, y también es posible que aunque así no fuera, quienes tuviesen que leerlo, no encontrasen el momento de hacerlo... En conclusión, creo que lo más adecuado es que sigamos combinando aspectos teóricos y prácticos, pero tratando de no extendernos demasiado en la teoría.

Por lo demás, reconocer que tenía un poco de inquietud por no saber como iba a reaacionar el grupo cuando comenzaramos a hacer actividades de interacción, pero la respuesta fue fabulosa. Inmediatamente nos metimos en situación tanto en la improvisación, como en los juegos de roles y en la simulación. Creo que este grupo, aunque reducido (o quizás por eso), funciona.

Por cierto, aquí os dejo las máximas conversacionales de Grice que usamos para el juego de rol.


(Sin terminar)

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